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martes, 11 de enero de 2011

Detective Comics

Para variar un poquito el contenido de mis últimos posts.

Resulta que empecé a ordenar un poco el eterno desmadre que tenía en mi cuarto. Y llegué obviamente a los comics. Me detuve un rato en las antologías del "Batman: The Dark Knight Returns" del Maestrísimo Frank Miller, y lo comencé a hojear. También recordé como estuve a nada de caer en la tentación de regresar a DC por ahí del 2004 o 2005 por ver "All Star Batman and Robin the Wonder" del mismo autor con la mano del incomparable Jim Lee.

Luego empecé a surfear por aqui y por allá.

Me topé con esto en YouTube (tenga paciencia y una buena máquina que en HD se ve de lujo)...


Esto me trajo viejos recuerdos como las caricaturas de los superamigos, de que había un gorila enemigo de Flash, que Diana tiene armadura completa de guerra, que nunca entendí cuan "emo" era Superman para irse al polo a la fortaleza, ni por que el marciano tenía una debilidad tan chusca como el fuego.

Pero bueno, a veces es necesario sacar del baúl algunos recuerdos o dudas que nunca se resolveran ni tendrán respuesta en este u otro universo de DC. Pero eso si, cuando quieren animar algo bien como ese clip promocional del juego de DC Online, lo logran. Si fuera película, yo la voy a ver.

Nos leemos en el blog.
C-ya

lunes, 22 de junio de 2009

A un año...

...del accidente que sufrí en la Sierra de Oaxaca. Hay quienes dicen que debemos buscar las cosas buenas en las situaciones malas. Y este es el caso. A pesar de que fue un accidente lamentable, del cual a un año todavía no estoy 100% recuperado (aunque sí ya a un 85), lo bueno fue que por sus características, pudo haber sido mucho peor. La herida fue profunda y pasó a milímetros (sin exagerar, confirmado por la cirujano) de una arteria vital. ¿Qué hubiera pasado si me corto la arteria? Afortunadamente para mí nunca lo sabremos. Y además, otra cosa muy buena de la situación mala fue la ayuda rápida y oportuna de mis amigos con los que estaba trabajando, pues sólo gracias a ellos pude salvar la vida. Esto también nos debe ayudar a reflexionar Banda, cómo en unos segundos nos puede cambiar la vida o de plano acabarse. Así que a cuidarse y a disfrutarla, porque sólo tenemos una.

Saludos!

miércoles, 21 de enero de 2009

Réquiem por una era: el Toreo de Cuatro Caminos en Quetérato

No somos estrellas: somos leyendas fue la frase con que se engalanó, o más bien, se justificó la función que ayer por la noche tuvo lugar en la arena de lucha de esta, la ciudad del pasmo, y a la que no podía dejar de asistir.
Desde que vi el cartel, hace un par de semanas, me sentí entusiasmado. Casi tanto como triste al escuchar, también hace tiempo, que ahora sí el Toreo de Cuatro Caminos iba a valer madre. Y es que alguna vez, hace ya un montón de años, en más de una ocasión fui a ver las luchas legendarias que allí se desarrollaron.
Pero tampoco se trató de un entusiasmo ingenuo. Por supuesto que el cartel, hace quince, incluso diez años, hubiera sido de locura; ahora, sólo una invitación a la tolerancia y la indulgencia, mas no por ello desdeñable, que apuntaba más al goce de la nostalgia que a disfrutar de encuentros memorables.

La primera lucha fue, como siempre, trivial, con los nativos de aquí dando, o intentando dar, todo, para ser aclamados y alcanzar esa oportunidad de luchar en la capital del país. Nada más que comentar.

En la segunda, aparecieron los primeros nombres que rebotaban en mi memoria como destellos de luminarias a punto de declinar: Lola González, Rossy Moreno, ah, ¡la Pantera Sureña! (que, en sus buenos tiempos, si no me equivoco, era Panterita) y, sí, señores, la única verdadera luchadora mexicana, el icono de lo absurdo que puede ser vuelto deidad, la incomparable, enorme (en todos los sentidos), monumental (de verdad, en todos los sentidos)... ¡Maaaaaaaaaarrrrthaaaaaaaaaaaaaaaa Villaloooooooooooooooooooobos!
Por desgracia, las cuatro, conscientes de que sus mejores épocas ya quedaron atrás, más que luchar, se dedicaron a realizar una suerte de sketch medio vulgar, medio simpático, en donde los genitales del réferi eran los principales afectados. Una silla, mentadas de madre y corretizas ridículas alrededor del ring, aunados a esporádicos coqueteos o enfrentamientos con caballeros del público, nos regalaron veinte minutos de entretenimiento, y, no podemos negarlo, anticipación para lo que iba a estar sucediendo el resto de la noche.

En la tercera lucha, el bando rudo se conformó por tres nombres casi desconocidos para mí: un tal Diablo, acompañado de Ricky Sambora y otro cuyo nombre no recuerdo ahora. Del lado técnico: Halcón (¡sí, ese eterno panzón que no escondió nunca su calidad de fanático del futbol americano!), Ricky Boy (que de boy ya sólo tiene el nombre) y... Mano Negra... ¡enmascarado!
No puedo negarlo: dio gusto volver a contemplar una lucha que se desarrolló, la mayor parte del tiempo, en el centro de ring, a ras de lona, con llaveo y contrallaveo, dejando un poco atrás el vértigo al que se nos ha acostumbrado durante los últimos años.
Sin duda, el momento más emotivo de este encuentro fue al principio de la segunda caída, cuando el maestro Mano Negra se despojó de la tapa y la ofreció como tributo a nosotros, el público. Y así también descansó mi memoria, segura de que habían revelado su identidad en el pasado.
Digna lucha, que se definió a favor de los técnicos y dejó un buen sabor de boca.

La cuarta lucha prometía: Black Terry, Scorpio Jr. y Shu el Guerrero contendían contra los Cadetes del Espacio: Ultramán (de nuevo con máscara, que nunca se quitó), el inigualable y cagadísimo Súper Astro, comandados por el gran maestro Solar, uno de mis primeros ídolos.
La lucha comenzó con una enjundia impensada. Aunque con errores y desaciertos, los luchadores se mostraban ágiles, incluso veloces y arriesgados. Sin embargo, desde la primera caída, la edad cobró cuentas: Shu el Guerrero quedó lastimado del pecho al recibir un tope por parte de Súper Astro que voló hacia afuera del ring, y Solar se lastimó la rodilla al entrar con un mal paso para luego rendir de manera bastante chabacana a Scorpio.
Por ello, durante la segunda y tercera caída casi no hubo participación de estas dos leyendas y el peso recayó sobre los cuatro restantes, definiéndose al final en empate, debido a que en la tercera caída, ante una Tapatía por demás fallida de Solar, Black Terry consiguió poner a ambos en espaldas planas.
Sin embargo, dio gusto volver a ver las payasadas de Súper Astro aunadas a sus vuelos, la rudeza de Scorpio y Black Terry y el garbo de Solar. Lástima por lo de las lesiones a tan temprana edad del conflicto.

Y, finalmente, la estelar de la noche, un match que, insisto, hace diez años habría causado revuelo, locura y agotamiento de las entradas días antes de la fecha prevista: por el bando rudo, en representación de la dinastía Mendoza, el Villano IV, aún encumbrado por haber destapado a Blue Panther (aunque en realidad el programa original prometía al III, lo que sí hubiera sido demente) y el Príncipe Maya, el azote de técnicos y rudos según el bando en que le diera la gana jugar, el enorme y mítico Canek, contendían contra, carajo, hasta nervios me da escribirlo, pensando en el pasado, Dos Caras aliado con el llamado Mr. Personalidad, ese que ha ido a poner espaldas planas y sacar rendiciones en cada rincón del planeta donde haya un cuadrilátero, Mil Máscaras.
Y sí, desde el principio uno sabía que iba a pasar lo que pasó: nada de velocidad ni de fuerza. Olvídate de ver a Canek sostener por lo alto a Mil Máscaras o Dos Caras para luego azotarlo inclementemente contra la lona, o al Villano encajar los dientes en la frente de sus enemigos hasta hacerla sangrar. Pero qué importaba, estaban ahí, vivitos, cojeando, sí, resoplando y jadeando, pero vivitos, esos que, sí, a wevo, no eran estrellas, sino leyendas. Y no por ello dejó de haber lucha. Si bien no corrieron ni brincaron por las cuatro esquinas, ah, qué placer de llaveo, contrallaveo, por más de cinco minutos en algún momento. Y sí, los gritos de dónde dejaste el bastón, sacúdete la polilla, atrás anda el tanque de oxígeno, pero qué, eran ellos, sus máscaras, sus arrugas, sus venas resaltadas y sus cuerpos decadentes alentados por un espíritu vivo.
Ganaron los rudos, gracias a acción marrullera de Canek, pero qué importó eso. Más recordaré cómo entre él y Dos Caras se arrancaron las máscaras, revelando la total calvicie de este último, y sus retos para el futuro, casi ingenuos, porque acaso, anoche, fue de las últimas veces que pisaron una lona.
Y anoche, nuevamente se confirmó esa máxima fatal: el tiempo lo destruye todo. Mas, ¿de verdad es algo lamentable? Sí, ya no habrá más luchas en el Toreo, porque ni Toreo habrá; Canek no volverá a elevar a una mole de más de cien kilos por encima de su cabeza, Mil Máscaras ya no corre... pero son leyendas. Y si incluso los dioses sufren de su ocaso, ¿por qué ellos no? Lo importante, en realidad, es que existen, existieron. Y dejaron su huella en quienes los vimos. No importa tanto que haya sido anoche, cuando ya sólo eran remedo de lo que fueron, o hace veinte años, cuando brillaban más que el sol. A pesar de todo, incluso en la decadencia puede haber algo sublime.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Oh, los recuerdos

El pasado día 18 de octubre, mientras realizaba labores de limpieza en casa, recibí una llamada de mi amigo Zero, diciéndome que se encontraba en la fila para entrar a la TNT 16 y que me invitaba a acompañarlo. Yo, con cierta tristeza le expliqué las labores que estaba realizando y que pensaba que no llegaría a tiempo para cuando terminara. Riéndose, el buen Zero me informó que la fila para ingresar era "kilométrica" y que seguramente me daría tiempo de alcanzarlo. No le creí. Pero se me hizo descortés rechazar su enésima propuesta de ir a algún lugar. Así que haciendo un esfuerzo me apresuré a terminar y me marché.

Entre su llamada y la hora en que llegué al centro de convenciones Tlatelolco transcurrieron casi 2 horas y media. Al llegar, comprobé que efectivamente la fila era "kilométrica", así que llamé a mi amigo para avisarle que desafortunadamente ya no podría acompañarlo, pues en lo que entraba, prácticamente ya no alcanzaría nada(eran casi las 5). Zero volvió a reirse: "Sigo en la fila, todavía me falta para entrar". Saliendo de mi asombro lo busqué y me incorporé a la fila. Aún así, todavía tardamos casi una hora más en entrar. Una vez adentro, comprobé lo que ya sospechaba desde que estábamos en la fila: Actualmente la TNT es casi en su totalidad una reunión de Cosplay. Poco o nada queda de la TNT original, la cual era un festival de comics y manga. Claro que el manga sigue implícitamente presente gracias al cosplay, pero la presencia de los comics yo creo que no abarca ya ni 10% de la convención (y eso en un cálculo optimista).

Aún así fue divertido (a pesar de que sólo estuvimos alrededor de dos horas), aunque debo reconocer que estoy muy desconectado del anime, dada la cantidad de personajes que no reconocí (aprox. un 70%). Ahí les dejo una gráficas de algunos de esos personajes que no reconocí, a ver si ustedes tienen más suerte. Saludos y a ver cuando vamos a una de estas cosas para recordar viejos tiempos (ya lo habían propuesto por ahí ,pero no se ha hecho todavía, creo).

miércoles, 20 de agosto de 2008

Y sucedió aquí en Quetérato...

Podría pensarse que las ventajas de vivir en una ciudad donde pasa tan poco que podría decirse nada no son muchas. Sin embargo, debido a esta situación últimamente he retomado una actividad que otrora me producía profundo placer: ir a presenciar la lucha libre en vivo.
Hasta ahora he visto tres luchas memorables: Hijo del Santo, Dr. Wagner Jr. y Gronda vs Blue Demon Jr., Pierko (antes Hijo de Pierroth) y Cien Caras Jr., Dr. Wagner Jr. y Blue Panther vs Heavy Metal y Villano V, y, la más reciente, apenas anoche, causa de este post-crónica, Dr. Wagner Jr. y Texano Jr. vs Místico y El Terrible.
Si se dan cuenta, existe un denominador común en esos tres encuentros: Wagner. No es desconocido que este heredero, de ser un gordo descomunal y muy rudo, se convirtió en más que un ídolo. Su cuerpo se volvió músculo y de pronto le apareció un carisma que antes parecía no tener. Ahora, se le rinde culto, sospecho, en cada arena del país y su aparición es garantía de una lucha sabrosa, divertida y, claro, emocionante. Ayer no fue la excepción, sobre todo por que se enfrentaba a otra luminaria de la lucha de este ominoso país: Místico.
Su rivalidad, obvio, no es por cualquiera de los desencuentros que hayan tenido en el ring, sino porque, me parece, se pelean el título de EL LUCHADOR mexicano (no entraré en detalles de técnica o superioridad, sino de popularidad).
Cuando vino la primera vez, al menos la primera vez durante mi estancia aquí, compartía cartel con otra leyenda: Santo. Y sí, la arena nos dividimos, o más bien, repartimos ovaciones y gritos: a veces era "¡Santo, Santo!" el grito que retumbaba en los muros, otras: ¡Wagner, Wagner!, en conjunción con el "Demon no le saques" y "Pinche boricua puto"... ¿de verdad había un hijo de Cien Caras o un Gronda en esa lucha? No sé.
Lo mismo, más o menos, pasó cuando Wagner se enfrentó a Heavy Metal y El Villano V acompañado de Panther... sólo existió este hombre que exige respeto cuando se encuentra en su casa y rodeado por su gente...
Pero ayer... ayer viví algo que no había tenido la oportunidad de concretar en el DF, por eso de que se manchan con los precios cuando suceden enfrentamientos así, y fue el enfrentamiento de dos ídolos y la pasión populachera hirviendo a toda potencia...
La arena de aquí es simplemente ridícula: más o menos diez veces más chica que la México. Y aun así, a veces no se llena. Poco importa. Ayer estaba casi hasta el queque y sí, los gritos ensordecían: a veces parecía que la lucha más encarnizada no se desarrollaba en el ring, sino entre los asistentes, entre aquellos, generalmente niños y mujeres, que vitoreaban a Místico y los que vanagloriábamos a Wagner... Anoche, los Perros del Mal simplemente eran un par de tipos que hacían bulto en el cuadrilátero y que, el único momento en que lucieron, fue cuando terminó la lucha y entonces, con actitud de manito, manito, se surtieron primero a Wagner y luego a Místico, para después dejarles a ellos el espectáculo final.
La lucha se definió en favor de Místico debido a que el carácter de Wagner lo obligó a darle contundente patada entre sus piernitas al flacucho, para después noquear de un derechazo al réferi y seguir tundiéndole al plata-oro... lástima que los Perros del Mal lo interrumpieron al darle tremenda patiza...
También le tocó lo suyo al Místico por parte del Terrible y El Texano, pero luego vino lo chido: Wagner pateándolo, arrancándole la máscara, diciéndole "Si recién viniste de China, viniste pero a chingar a tu madre, Místico"... y el putis plateado nomás carcajéandose de Wagner, de la gente que no lo queríamos, del supuesto respeto que el mastodonte goza...
Y sí, creo que anoche fue un buen espectáculo, una lucha si no memorable al menos digna y, si, Wagner es la onda...

lunes, 16 de junio de 2008

Los geeks y yo...

Pues bien, el sábado por fin me animé a darme una vuelta por el taller de Magic que encontré anunciado en la página de actividades culturales de esta ciudad. El Museo de la Ciudad más bien parece mausoleo debido al abandono y desolación que decoran ese antiguo edificio. Si no fuera por los dos momias (hasta eso, agradables y bonachones) que atienden la entrada y dan informes, cualquiera pensaría que es uno de esos edificios abandonados como tanto abundan en el centro del DF.
Llegué sospechando que quizá nadie habría atendido al llamado del Magic y dicho taller ya no existiría. Después de pensarlo un rato, y no encontrar ningún tipo de cartel o anuncio que especificara el horario o el lugar donde la actividad se desarrollaba, me animé a preguntarle a los de la entrada si aún existía ese taller.
"Sí, sí... pero no han llegado... es lo del Magic, dice, ¿no? Sí, pero llegan... ah, no, pos ya son más de las 4, ¿verdá? Mire, si siempre llegan como a las 4... no, no está el tallerista, pero sí vienen... a lo mejor tuvieron torneo y por eso no han llegado... pero, si quiere, espérelos."
Esperar... con lo que me gusta. Pero como sí tenía curiosidad en exceso, opté por irme a hacer medio pendejo en los alrededores mientras seguía imaginando con qué clase de frikis me encontraría.
Pasamos alrededor de media hora entrando en locales comerciales, curioseando en aparadores y fumando en las banquitas, antes de regresar al museo. Apenas íbamos llegando, cuando el encargado nos dijo que aún no llegaban los susodichos jugadores de Magic. Tras intercambiar algunas opiniones, quedé en volver a la semana siguiente y partí, junto con Miriam, un tanto desilusionado.
Acaso habíamos avanzado como cien metros, cuando escuché un silbido y me di la vuelta. El hombre del museo me hacía señas de que regresara, al tiempo que identifiqué a un grupo de weyes que, afortunadamente, no eran adolescentes (al menos, físicamente).
Y pues sí, volvimos con ánimos encendidos. Eran cuatro tipos, todos ellos con la facha clásica del geek: vestimentas ñoñas, expresión seria en el rostro, y la mirada desconfiada del que llega a su terruño. Aún así, me porté de lo más afable y sin pedir informes ni preguntar nada, asumí que ya me les había pegado.
Entramos a uno de los salones del museo: frío, desolado, sucio, como la mayoría del edificio, pero al menos tenía luz y en el centro, yacía una mesa de madera, bastante vieja, que me recordó a esas que salen en las películas de vikingos.
Y pues sí, jugué un rato. Y me dieron, por supuesto, en la madre. Y, por supuesto, interiormente me ardí. Y sí, he decidido comprar más Magic para volver y darles su merecido. Pero me he adelantado.
La cosa es que los tipos, afortunadamente contrario a lo que me esperaba, no son un montón de escuincles ociosos que se avivaron para conseguirse el espacio, sino cuates más o menos de nuestra edad (quizá el mayor tendrá unos 35 y el más chavo unos 20), geeks, jugadores rankeados, y, sí, obsesionados por el Magic. Sin embargo, como temía, son tan ñoños que juegan siguiendo rigurosamente las reglas instauradas por Wizards, así que cuando utilizaba mis tarjetas desaparecidas o no permitidas, nomás ponían cara de: chale, y éste por qué las usa. Y, claro, sutilmente me dejaron ver que si optaba por seguir yendo, tendría que renunciar a esos privilegios.
Y, por supuesto, también me enseñaron sus carpetas. Y sí, quedé boquiabierto ante tanta mamada que ha salido y que nos hemos perdido. Quizá una de las tarjetas que más me impresionó (más por codicia que por otra cosa) fue la versión negra del Wrath of God. ¡La quiero, la quiero! (Por cierto, me metí a ver su precio en internet con la intención de comprarle una al amiguito que la tiene, pero cuando descubrí que necesitaría invertir 22.50 usd, decidí mejor comprar algunos sobres de Planar Chaos, jejeje.)
Y bueno, me gasté unos cien pesos comprándoles sus tarjetas. Entre mis lindas adquisiciones, está un Eron the Relentless en su versión de Time Spiral, y un Nightmare de 10th.
Y sí, seguiré yendo a jugar con los monitos estos e, incluso, estoy contemplando seriamente la posibilidad de clavarme en la onda de los torneos, sobre todo porque no se me ocurre qué otra cosa mejor podría hacer en esta ciudad para divertirme y distraerme de mis actividades literarias...
Ya les seguiré contando mis peripecias en esta crónica de los geeks y yo...
(y sí, retomando la discusión de otros tiempos, sí somos frikis)

sábado, 15 de diciembre de 2007

No soy el único

Así es, no soy el único de la Banda que se ha encontrado con celebridades. Organizando mis archivos me topé con unas antiquísimas evidencias pictográficas que lo demuestran.

Hito-san y un servidor con Homero J. Simpson
Gran valentía mostró Hito-san al posar con unas amenazadoras WitchBlade y Cat-Woman

Chy-Maal,nada tonto el muchacho, prefirió posar con Eva Valdés de Meteorix 5.9

viernes, 14 de diciembre de 2007

Aquel pueblo en la montaña...

Con ustedes: ¡Quebrada de Vueltas! El pueblito enclavado en la Sierra Tico-Panameña en el que viví alrededor de 2 meses y del que guardaré entrañables recuerdos..

Amanecer en Quebrada de Vueltas. Al fondo, la luna ocultándose tras la Sierra. Abajo, el kiosko (el único del pueblo) donde acostumbraba desayunar, instalado al lado de la avenida (la única del pueblo) y frente a la parada (la única del pueblo) del bus (el único que pasaba por el pueblo).

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Las sagradas escrituras

Pues si, ya alguna vez lo había comentado. El login que uso para mi correo y aquí en el blog, no es nada fortuito, sino que desciende directamente de las sagradas escrituras. Todo comenzó alguna vez que el Chos estaba haciendo una tarea para su clase de inglés, y le pidió ayuda a Marquiños para redactarla. Así que ambos estaban escribiendo la historia cuando, a la hora de mencionar al terrible villano, Marquiños se quedó pensativo, levanto la cabeza y, como no encontró nada interesante en el horizonte, volteó a verme, y pronunció el tan acertado nombre: "The Terrible Chy-maal".

He aquí una transcripción estenográfica del documento original (no se que es eso, pero suena bien farol, ¿no?). Cualquier parecido con Dragon Ball o Star Wars es mera coincidencia.

"A long time ago there was a great martial arts master who wanted to become a great force of good. In order to achieve absolute purity within his heart, he used his mental powers and force of will to banish the darkness from his soul.

He succeeded and became a god-like creature for all people of his world. But the evil within him was not destroyed and soon a new being was formed. This evil creature was the master’s opposite and tried to conquer the world. The master realized that he had created a great evil but he couldn’t kill his evil side because destroying it would destroy him as well, since them where two halves of the same person and a “good” could not commit suicide. So he trained a young man named Ferdinand to make him strong enough to kill his dark side.

The dark creature was known as The Terrible Chy-maal and he killed a lot of people trying to conquer the world. Nobody was a match for him and all the people were afraid. Chy-maal showed no mercy and soon conquered most of the world, until the day came when Ferdinand completed his training and faced the terrible monster.

It was an impressive battle. Chy-maal had a power equal to the master’s but Ferdinand had all of his master wisdom. Ferdinand almost died to kill the monster, but he survived to tell the tale and to preserve the memory and teachings of his master."

P.D. Todo este choro para explicar esto.

martes, 21 de agosto de 2007

Soy un friki...

Pero el indy es más friki que yo...

Chateando con el Indy (que parece resucitado de entre los muertos), llegué a la conclusión de que tengo que aceptar que soy un friki, ya que pertenezco a varias comunidades (mas de las que la mayoría de ustedes conoce). Aún así tengo que decir que el Indy es todavía mas friki que yo, ya que le gusta el furry, que es la máxima categoría friki.

Y parafraseando la conversación que tuvimos:

X O 12:04 p.m. pero a ti te gusta el furry... :d :d :d :p
H i t o s a n 12:04 p.m. y?
X O 12:05 p.m. eres mas freak que yo...
H i t o s a n 12:07 p.m. eso no importa...
12:07 p.m. friki
X O 12:07 p.m. el indy es más friki que yo...
H i t o s a n 12:08 p.m. y eso de alguna manera te reconforta?

la respuesta es obvia, y me hace recordar cuando el indy defendía que no era mas raro que el Isaí, y aun cuando aceptase que lo fuera, llegó a decir: Aunque yo sea un bicho raro, eso no implica que es wey no sea un pinche ente bien raro... pero el punto era, "quien es mas raro de los dos?", preo regresando al concepto original...

si, obviamente me reconforta que el indy sea más friki...

miércoles, 8 de agosto de 2007

Tadaima

(Esto lo iba a poner desde que regresé de Irapuato, pero no tenía las fotos todavía.)

This is what I am...

Pues si, no todos lo saben pero estuve una semana en Irapuato. Estuve chambeando, pero por alguna extraña razón, esta vez fue diferente de las anteriores. Me encanta salir a provincia, pero ahora si me sentí cansado, agotado. Levantarme a las 4 de la mañana tuvo algo que ver, pero antes de irme ya me levantaba a las 6 (sépanse que estoy yendo al gimnasio). Antes de irme, tenía insomnio. De lo poco bueno fue que se me curó, ahora, hasta en el trabajo me quedo dormido. La chamba no estuvo tan mal. Aparte de las desmañanadas, y jornadas de 12 horas en el sol, no tenía mucho mayor dificultad. El cansancio, fue un cansancio diferente. Un día que terminamos un poco temprano, me fui a caminar al centro, y por otros lares. Caminé y caminé y caminé. No era un cansancio que me impidiera caminar, era otra cosa, un cansancio de no se que.

También influyó que la ciudad no tenga gran atractivo, pero aun así, fue una experiencia diferente. La comida no fue mala, tuve para escoger, y comí bien. Había mujeres lindas (aunque pocas), pero todas son aventadas (me pude haber ligado a 3 viejas en los 6 días que estuve ahí ), los compañeros de trabajo: buen pedo (salvo una loca fea con complejo de fea), pero ni siquiera tuve ánimos de tomarme una cerveza, de salir a un table...

Creo que por primera vez añoré estar aquí sentado, frente a la computadora, en Internet todo el día. No se si ya estoy dando el viejazo, no se si ya me acostumbre a esta vida citadina, o no se que.

Y si se preguntan por que el tadaima, es por que aun en una ciudad "x" uno puede encontrar cosas que no dejan de llamar la atención.



miércoles, 1 de noviembre de 2006

Oh, divina juventud... qué bueno que te fuiste a la mierda para no volver

Hoy fui a empedarme con varios chicos que nunca antes había visto en mi vida... ¿La razón? Simple: me gusta irme a embriagar y además, mi compañero Leal, de la Fundación, se ganó un premio, bien merecido y necesario, y había que celebrarlo.
Cierto poeta, alguna vez cantó: Oh, Juventud, Divino tesoro... y sé que algunos añoran esos años en que uno no se debía preocupar por ver si se la metía a cierta perra o no, sino simplemente por pasar el examen de matemáticas, conseguir que la Jefa le diera a uno permiso para ir a la fiesta o si Kevin Arnold podría solucionar su último altercado con la deliciosa, pecaminosa, y deseable Winnie Cooper...
Debo confesar que yo pasé por esa misma etapa... pero afortunadamente, ya no más... Hoy me he emborrachado con gente que, en promedio, es diez años menor que yo... La única cosa que puedo decir es: ¡Qué puta infinita flojera!... y... ¡Qué bueno que ya crecí!...
A mí me parece trágico que los chavos de hoy -y me refiero a chavos como a aquellos individuos cuyas edades oscilan entre los 18 y los 25- sean tan de flojera. Que sean capaces de aventarte un súper choro sobre Aristóteles o por qué Roberto Bolaño -tres veces infame o más bien qué bueno que se murió el hijo de su borracha madre- es fundamental para la literatura contemporánea, pero cuando les preguntas por qué eligen a tal o cual persona para irse a la cama con ella, te respondan con evasivas, discursos preconcebidos o respuestas futiles... Pura mierda en realidad... Pero al menos, yo estoy ebrio y eso es lo que cuenta...
Otro día, con mayor lucidez, retomaré el tema... Por lo pronto, que siga la peda... hip, hip, ¡Salud!

Probando

(Escrito original de Chy-Maal the Terrible y recuperado del limbo por Lord Markus)

Pues no se... esta cosa no se quiere ver... lo ultimo que vi fue el post del Humberto... y ya.
Ahora no les puedo contar que el jueves pasado que fuimos a chupar, el Marquiños fue con nosotros...

(Written by Chy-Maal the Terrible)